
Corroboraría este hecho la actitud prepotente y matonesca de los serenos del distrito que ejecutaron la orden municipal como si se tratara de un local de mal vivir, y no de un establecimiento de salud que tiene el reconocimiento de todos los vecinos. Es menester salir en defensa de los pacientes del Hospital de la Solidaridad de San Juan de Lurigancho. Es su derecho a una atención digna, oportuna y de calidad que les ha sido vulnerado. No lo puede permitir una sociedad alerta y vigilante cuyo deber es más bien consagrar aquellas experiencias exitosas de promoción humana.
Exhortamos a las autoridades competentes –y a todos los que tengan de una u otra manera que ver con el levantamiento de esta injusta medida– a que tomen cartas en el asunto y a que se reinicien a la brevedad posible las atenciones médicas en el mencionado establecimiento de salud del populoso distrito de San Juan de Lurigancho.
